Los cuencos tibetanos, también llamados cuencos cantores, tienen su origen en las regiones del Himalaya, donde se han utilizado durante siglos en rituales espirituales, meditación y sanación.
   Están elaborados artesanalmente con una aleación de varios metales —tradicionalmente siete—, que representan a los planetas y están asociados a diferentes vibraciones. Al hacerlos sonar, producen armónicos naturales que actúan de forma profunda sobre el cuerpo y la mente.
Su vibración es cálida, envolvente y penetrante.
Cuando se combinan con los cuencos de cuarzo:
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   Juntos generan un viaje sonoro integral que equilibra el sistema nervioso, desbloquea la energÃa estancada, armoniza los hemisferios cerebrales y eleva el estado de conciencia.