El sonido ha sido una medicina esencial en casi todas las culturas del mundo desde el principio de los tiempos. Los cuencos tibetanos, por ejemplo, se han utilizado durante siglos para sanar, equilibrar y elevar la vibración.
   Se dice que los cuencos de cuarzo fueron creados en la mÃtica Atlántida y, tras la desaparición de este continente, llevados a otras civilizaciones. En templos del Antiguo Egipto se han encontrado vasijas de alabastro muy similares a los cuencos de cuarzo que conocemos hoy.
   Más que simples instrumentos, los cuencos son herramientas sónicas para esta Era del Despertar, ayudándonos a redescubrir nuestra capacidad innata de sintonizar con las frecuencias.
   La ciencia moderna confirma lo que las tradiciones antiguas ya sabÃan: el universo y todo lo que existe vibra y se mueve en tonos especÃficos. Hoy, más que nunca, reconocemos la pureza y claridad de la energÃa contenida en una frecuencia y su profundo impacto en nuestra mente, emociones y espÃritu.